miércoles, enero 14, 2009

UNA COPA Y OTRA COPA

La otra mañana me quedé mirando fijamente las calles malagueñas por la ventana del autobús. Y ya no estaban las luces de Navidad. Una decena de operarios se habían encargado de retirarlas con esmero (o sin él, nunca supe quién era Esmero, pero que apañao' que era...) Uno de los mozos conducía un furgón rebosante de las pequeñas bolitas lumínicas. ¡Vaya fastidio! Otra Navidad más. O menos. Según se mire. Como la botella, que según se mire esta medio llena o medio vacía. Cada año es una botella. Pero, ¿de qué será? De agua, de leche, de ron... Todo cabe, yo creo que es una botella de alguna bebida destilada. Hazme caso, es destilada cien por cien. Somos borrachos del año. Quien no ande haciendo eses de aquí para allá, es porque está durmiendo la mona (entiéndase como durmiendo en los laureles), y quién ni una cosa ni otra es porque está borracho de amor, con el punto de la vida, o graciosete sin más. En fin, que a partir de ahora, ebrios míos, disfrutad del copazo, si puede ser en copa de balón para marcarle un gol a la vida.

2 comentarios:

LOURDES dijo...

me encanta el final, pero como ya no bebo seguire tu consejo y me bebere las copas llenas de amistad, de amor....

Patricio Asensi dijo...

querida, menuda visión post navideña más acertada. Mira que a mí me apetece un chupito contigo un día de éstos, a ser posible antes de mayo florido...